En el día de hoy he participado en la sesión de debate celebrada en Maastricht University, en el marco del programa europeo CO-OPERATOR, coordinado por Active Citizenship Network, junto al profesor Angelos Kassianos y un grupo de expertos europeos.
La jornada se estructuró en torno a un intercambio técnico de alto nivel, organizado en tres grandes bloques de trabajo:
- Recomendaciones en vacunación
- Sistemas de monitorización e intervenciones
- Implementación a nivel europeo, nacional y regional
Los debates permitieron poner en común enfoques estratégicos y experiencias prácticas, destacando la importancia de avanzar hacia modelos más coordinados, equitativos y centrados en el paciente .
En relación con la política de vacunación a nivel europeo, se destacó la necesidad de avanzar hacia:
- Estrategias a largo plazo, superando iniciativas puntuales
- La incorporación real de la perspectiva del ciudadano/paciente
- El desarrollo de una cultura de vacunación a lo largo de la vida
- El refuerzo de la concienciación sobre el valor de la vacunación en Europa
- La implicación de múltiples actores para combatir la reticencia vacunal
- La protección del valor de la vacunación como pilar de la prevención
Asimismo, se presentaron iniciativas relevantes como el ResQ Family Project, que ejemplifica un enfoque estructurado desde la conceptualización hasta la publicación científica y la diseminación de resultados, incluyendo:
- Diseño metodológico, creación de grupos de expertos y aplicación ética
- Recogida y análisis de datos cuantitativos y cualitativos
- Publicación en revistas científicas internacionales
- Estrategias de comunicación y transferencia del conocimiento
También se revisaron aprendizajes derivados de estudios previos como la encuesta COVID-19 (2021-2022), cuyos resultados han sido publicados en revistas científicas de alto impacto (EClinicalMedicine, The Lancet Child & Adolescent Health, BMJ Open), destacando la importancia de la evidencia para orientar políticas sanitarias.
Como principal conclusión, considero prioritario avanzar en la conexión entre proyectos europeos, generando puentes efectivos que permitan:
- Compartir buenas prácticas
- Evitar duplicidades
- Escalar soluciones eficaces a nivel europeo
En este sentido, resulta urgente impulsar una estructura de coordinación “meta” que integre los distintos programas europeos —tanto en fase de implementación como finalizados— con el objetivo de capitalizar el conocimiento generado en áreas clave como:
- Vacunación
- Atención a poblaciones vulnerables
- Equidad en salud
- Monitorización
- Campañas de sensibilización
- Educación sanitaria
- Factores sociales y culturales
Este enfoque permitiría reforzar el impacto real de las políticas europeas en salud, orientándolas hacia soluciones más coherentes, sostenibles y alineadas con las necesidades de la ciudadanía.
Elena Moya, vocal del FEP