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El 88% de las personas con obesidad sufre estigma y el lenguaje es clave para erradicarlo

  • Utilizar un lenguaje no estigmatizante y considerar la obesidad como enfermedad crónica es esencial por parte de los medios de comunicación para concienciar a la sociedad sobre la importancia de esta enfermedad y acabar con el estigma.
  • La SEEN está elaborando un documento sobre el lenguaje respetuoso para referirse a las personas con esta patología y otras enfermedades propias de la especialidad.
  • En las poblaciones más desfavorecidas, se produce una doble desigualdad en las personas con obesidad: sufren esta enfermedad y, a su vez, tienen más dificultad para acceder a la atención sanitaria.

Madrid, 24 de febrero de 2026.- El lenguaje inadecuado que califica a una persona con obesidad por tener esta enfermedad contribuye a la estigmatización, provocando que se sienta culpable. Esto afecta a su autoestima y a su salud mental y reduce también la adherencia a las pautas terapéuticas. En este sentido, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) manifiestan que el estigma de la obesidad afecta hasta el 88% de las personas con esta patología, por lo que es fundamental que los medios de comunicación transmitan la importancia de vincular el concepto de obesidad con una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. De lo contrario, se responsabilizará a la persona con obesidad como causante de su enfermedad atribuyéndole falsos estereotipos como pereza y vagancia. Esta marginación contribuye a la progresión de la obesidad y sus complicaciones.

Por ello, consciente de la importancia de la labor de los medios de comunicación para acabar con el estigma de la obesidad, la SEEN ha organizado, junto con la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad (ANPO) y el Foro Español de Pacientes (FEP), con el aval de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), la Jornada de Formación para periodistas ‘Las palabras también pesan: mejorando el abordaje de la obesidad’, en el marco del Día Mundial de la Obesidad, con el objetivo de analizar la prevalencia, la desigualdad y el coste económico de la patología para implementar estrategias dirigidas a mejorar su abordaje.

El Dr. Javier Salvador, profesor emérito de Endocrinología de la Universidad de Navarra y miembro del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ensalza la labor de los medios de comunicación para concienciar a la sociedad sobre la importancia de la obesidad: “mostrar una actitud

respetuosa, a través de un lenguaje no estigmatizante, evitando términos como “persona obesa” y empleando imágenes adecuadas que no atenten contra el respeto, así como una narrativa basada en el rigor científico propio de una enfermedad crónica mejorará la comprensión de la sociedad sobre qué es y qué significa la obesidad”.

En esta línea, y como parte de su compromiso para erradicar el estigma, la SEEN está elaborando un documento sobre el lenguaje respetuoso para referirse a las personas con esta patología y otras enfermedades propias de la especialidad. Asimismo, la sociedad científica publicará próximamente la segunda edición de la guía ‘Abordaje de la obesidad en el adulto’, en la que ha colaborado el nuevo Grupo Desigualdad y Estigma, perteneciente a su Área de Obesidad, coordinado por la Dra. Ana Zugasti, mediante la elaboración de nuevos documentos orientados a los profesionales sanitarios. Cabe destacar también que la SEEN ya cuenta con una guía orientada a los medios de comunicación elaborada con la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), sobre cómo combatir la estigmatización.

En este sentido, Andoni Lorenzo, presidente del FEP, subraya que “la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. Sin embargo, sigue siendo una de las patologías más estigmatizadas. Y ese estigma no es inocuo: impacta directamente en la salud, en la calidad de vida y en el acceso a la atención sanitaria. Cuando hablamos de obesidad, en muchos casos hablamos de culpabilidad y todos somos responsables de cambiar nuestro lenguaje y comunicación”.

Doble desigualdad

Los endocrinólogos manifiestan también que, en las poblaciones más desfavorecidas, se produce una doble desigualdad en las personas con obesidad: sufren esta enfermedad y, a su vez, tienen más dificultad para acceder a ciertos procesos de la atención sanitaria.

Las personas con menos recursos se encuentran en condiciones obesogénicas, como inseguridad, dificultad para realizar ejercicio físico, alimentación menos saludable, entre otros, que convergen con un menor acceso a la atención sanitaria, lo que contribuye a una mayor prevalencia de obesidad y el estigma. Así, el experto insiste en la importancia de la educación sanitaria para que haya equidad en materia de prevención y tratamiento de la obesidad.

Además, Federico Luis Moya, presidente de ANPO, afirma que “en ANPO sostenemos que la obesidad solo puede abordarse con eficacia si reconocemos su complejidad y su carácter transversal. Por eso, trabajamos de forma coordinada con otras organizaciones de personas que viven con obesidad, con asociaciones relacionadas y con los equipos científicos y clínicos que atienden estas patologías. Un ejemplo de esta forma de trabajo es el que realizamos bajo el proyecto “Alianza por la Obesidad”.

Las desigualdades sociales también juegan un papel decisivo: la prevalencia de obesi-dad aumenta a medida que disminuyen los ingresos (33,1% en niveles de renta más bajos frente a 15,5% en los más altos). Ello exige políticas públicas que combinen pre-vención, acceso a tratamientos efectivos y acciones sobre determinantes sociales: ali-mentación saludable asequible, entornos que favorezcan la actividad física y medidas que reduzcan las barreras económicas y educativas.

Precisamente para concienciar sobre la doble desigualdad que afecta, en gran medida, a las personas con obesidad, se ha creado el Grupo Desigualdad y Estigma, cuyo objetivo es contribuir de forma eficaz a erradicar el estigma de la obesidad y atenuar el impacto de los determinantes sociales de la salud, como la soledad, la pertenencia a poblaciones desfavorecidas, desde el punto de vista urbanístico y socioeconómico, así como la raza, el sexo, y la religión, factores que se asocian con una mayor prevalencia de obesidad y contribuyen a la estigmatización. Para ello, el Dr. Salvador remarca “la importancia de actuar, a través de la educación sanitaria y la colaboración con ayuntamientos y comunidades autónomas, con el fin de reducir las brechas de desigualdad”.

La importancia de las políticas sanitarias

Las políticas sanitarias desempeñan también un papel clave en la prevención y tratamiento de la obesidad. “La educación sanitaria dirigida a la población, a las personas con obesidad y a sus entornos es muy relevante”, destaca el endocrinólogo. Asimismo, es fundamental que los medios de comunicación, profesionales sanitarios y de la enseñanza trabajen de manera conjunta para acabar con la estigmatización, lo que facilitará un mejor control de la obesidad. En este sentido, el Dr. Salvador aboga por incrementar el número de nutricionistas y psicólogos y mejorar el acceso a nuevos tratamientos y a la cirugía bariátrica para ofrecer una asistencia y control evolutivo adecuados.

Por otra parte, es vital considerar también la obesidad como una enfermedad crónica para reconocer sus causas ajenas a la voluntad de la persona y sus consecuencias, así como la necesidad de implementar un tratamiento a largo plazo. “El altavoz que representan los medios, junto a su credibilidad, ofrece una gran oportunidad de mostrar la realidad de la situación en base al rigor científico y facilitar así el conocimiento y el lenguaje adecuado para tratar a las personas que viven con obesidad”, señala el médico especialista en Endocrinología y Nutrición.

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