Coincidiendo con el Día de la Dermatitis Atópica, en el marco de la campaña “Sí es para tanto” de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA) y en la que participa el FEP, se estrena “Cuando la piel arde”, una película que invita a mirar más allá de las lesiones visibles y a comprender el impacto real que esta enfermedad puede tener en la vida de las personas.
La Dermatitis Atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que aparece en forma de brotes. En España, alrededor de 1,5 millones de personas adultas viven con ella y el 38 % de los pacientes adultos presenta Dermatitis Atópica moderada.
Sin embargo, hablar de una enfermedad “moderada” puede llevar a minimizar sus consecuencias. Ese es precisamente uno de los principales mensajes de “Sí es para tanto”: “moderada” puede ser una clasificación de la gravedad de la enfermedad, pero no necesariamente refleja el impacto que esta tiene sobre la vida de quien la padece.
La campaña pone también de manifiesto la distancia que existe entre conocer el nombre de la Dermatitis Atópica y comprender realmente lo que supone vivir con ella.
Según el estudio de percepción promovido por Incyte y realizado por VML The Cocktail en 2026, el 72 % de la población afirma conocer la Dermatitis Atópica, pero solo el 28 % considera disponer de información suficiente sobre ella.
Esta falta de conocimiento contribuye a minimizar la enfermedad y a mantener algunos estigmas. Los síntomas físicos, como el picor, el enrojecimiento o la sequedad, son más fácilmente reconocibles. Sin embargo, consecuencias como el estrés, el insomnio, la ansiedad o la depresión siguen siendo mucho menos asociadas a la Dermatitis Atópica.
El impacto de la Dermatitis Atópica puede extenderse a prácticamente todos los ámbitos de la vida.
El picor persistente es uno de sus síntomas más frecuentes e incapacitantes y puede alterar de forma importante el descanso. La campaña señala que hasta el 90 % de los adultos con Dermatitis Atópica presenta trastornos del sueño, con consecuencias posteriores sobre la fatiga, el estado de ánimo, las relaciones sociales y el rendimiento profesional.
En el ámbito laboral, casi 9 de cada 10 pacientes aseguran perder horas de productividad, con una media de 17 días de ausencia al año.
A ello se suma el impacto emocional y social. Las lesiones visibles pueden provocar rechazo, estigmatización y aislamiento, mientras que la enfermedad se asocia también a una mayor presencia de ansiedad y depresión.
La carga es además económica: los pacientes afrontan un gasto directo medio próximo a 1.000 euros al año relacionado con la atención médica, la higiene y el cuidado de la piel.
Con “Cuando la piel arde”, la campaña de la AADA quiere contribuir a hacer visible esa realidad que no siempre se aprecia desde fuera.
No poder dormir por el picor, llegar agotado al trabajo, reducir la vida social, sentir ansiedad o frustración y adaptar el día a día a la enfermedad son también parte de la Dermatitis Atópica.
Por eso, uno de los mensajes principales de la iniciativa es animar a las personas que viven con la enfermedad a no minimizar sus síntomas y a explicar a su especialista cómo afecta realmente la Dermatitis Atópica a su sueño, su actividad laboral, sus relaciones y su bienestar emocional.
Porque el objetivo no debería ser únicamente aliviar un brote, sino buscar, junto con los profesionales sanitarios, un control de la enfermedad que permita recuperar calidad de vida.
🎬 Ve la película completa y conoce la campaña en:
http://www.siesparatanto.es/